lunes, 21 de mayo de 2018

Mabuhay. Bienvenidos a Filipinas

Mabuhay. Bienvenidos a Filipinas

Ramón Vilaró
Penísula, 2017
268 pp.

Filipinas se está poniendo de moda entre los viajeros. Si es así, 'Mabuhay' será el libro que están esperando tanto quienes tienen el propósito decidido de viajar al país como quienes buscan destinos nuevos que añadir a su lista de lugares a visitar.


Ramón Vilaró
Penísula, 2017
268 pp.





Filipinas fue la colonia menos española de las que España tuvo y la más alejada. Situada en el extremo oriente, nunca tuvo para España la proximidad emocional ni la importancia que tuvo Hispanoamérica. El famoso galeón de Manila era el cordón umbilical que, con un viaje al año, la mantenía en contacto con la Península, al menos hasta la apertura del Canal de Suez. Con él se ahorró el largo recorrido que suponía rodear el continente africano y se redujo drásticamente el tiempo del viaje.

Pero cuando ello ocurrió ya era tarde. La población española asentada en Filipinas era muy pequeña comparada con la que emigró a América. Vivía aislada en la ciudad vieja de Manila o recluida en los conventos de las órdenes religiosas. El español nunca se impuso sobre el tagalo. Y el final de la colonia se resolvió con una 'ocupación' norteamericana que trabajó para dejar en el olvido la débil huella que había impreso España al otro lado del mundo.

Ramón Vilaró conoce bien Filipinas. Como periodista y como corresponsal de televisión viajó repetidamente al país para cubrir acontecimientos importantes de su historia reciente y a través de sus contactos y de su experiencia se familiarizó también con su historia pasada, con su presente y con sus gentes.

El autor regresa ahora libre de obligaciones y con el ánimo que impulsa al viajero. Un viajero sin más equipaje que una mochila para sentirse libre de ir de un lugar a otro sin más restricciones que las que dicta su interés por conocer lugares nuevos y personas a las que preguntar y con las que compartir conversaciones. Porque a pesar de todo, a Vilaró no le ha abandonado su vocación de periodista y la de andar detrás de las apariencias para rebuscar algo más en el fondo. Un abanico de personajes importantes -el dueño de un pequeño hotel, el responsable de un museo, un descendiente de españoles- le sirven a Vilaró para tocar tierra en sus distintas paradas y pulsar el ambiente local.

El fondo del que hablamos es por supuesto, la presencia española. Una presencia que, con trescientos años, resulta que sí ha dejado rastros y sí mantiene una actualidad que el relato pone de relieve. Sin anotar fechas ni anunciarlo explícitamente Mabuhay es en realidad un diario de viajes. Es el relato detallado de lo que Vilaró apunta en su cuaderno a lo largo de su periplo: el transporte, los encuentros, la comida, los paisajes... además de esa historia, con España al fondo, que pone en contexto a las Filipinas de hoy.

De una ciudad a otra, de un pueblo a otro y más allá, Ramón Vilaró va descubriendo al lector un país que de lejano se va convirtiendo, a medida que pasan las páginas en próximo. Y le va despertando el interés por visitar lo que acaba por resultar un mundo más cercano de lo espèrado, tan variado y atractivo como interesante.

El viaje, que Ramón Vilaró comparte con el lector, está lleno de sugerencias y es seguramente el que a cualquiera le apetecería hacer: sin prisa, descubriendo todos los días cosas nuevas y disfrutando de cada etapa. En definitiva abriendo los ojos a un país lejano y distinto donde resuenan ecos que se reconocen como propios. Dicen que Filipinas se está poniendo de moda entre los viajeros. Si es así, Mabuhay será el libro que están esperando tanto quienes tienen el propósito de viajar al país como quienes buscan destinos nuevos que añadir a su lista de lugares a visitar.

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jueves, 3 de mayo de 2018

Estirpe

Estirpe

Marcello Fois
Hoja de Lata, 2017
297 pp.

Una Cerdeña discreta y contenida, dibujada al detalle en los sentimientos y en los pequeños asuntos de la vida cotidiana, se mezcla con la brutalidad de los acontecimientos y con giros inesperados que mantienen vivo todo el tiempo el interés del lector.


Marcello Fois
Hoja de Lata, 2017
297 pp.





A pesar del título, nada que ver con Dinastía o Falcon Crest y sus excesos de riqueza y de maldades. Aquí todo es más contenido, todo discurre más a flor de tierra, más humildemente porque estamos en Cerdeña y la naturaleza y las gentes son discretas por definición. No hay lugar para el despilfarro, ni en las cosas de comer o de vivir, ni en los sentimientos. El perfil bajo, como se diría ahora, es una virtud porque la exposición excesiva ofende y el decoro pasa por la modestia en una sociedad, de la que habla el libro, que sólo empieza a salir del oscuro atraso de una isla donde poco se conoce del progreso.

Estirpe contempla el paso de dos, o según se mire tres, generaciones de una familia, pequeña, en la pequeña también ciudad de Nuoro. Un Nuoro rural, de población campesina y de algún artesano, que vive en el pasado al borde de la miseria y que irá despertando cuando el continente, es decir Italia, se acuerda de ella a golpe de guerras y de aconteceres políticos que cambian el rostro de la sociedad. Estamos al final del siglo XIX y en el primer tercio del XX, cuando termina un siglo, estalla la Gran Guerra y aparece el fascismo.

Marcello Fois, el autor, juega con las ideas y las palabras y sobre todo con la escritura para crear un ambiente singular. Elige el tiempo presente para narrar su historia y al hacerlo sorprende y a la vez conduce al lector al borde mismo de la escena, lo acerca a los acontecimientos que pasan para él como de frente mientras lee. El detalle en los sentimientos y en los pequeños asuntos de la vida cotidiana se mezcla con la brutalidad de los acontecimientos y con giros inesperados del relato que mantienen vivo todo el tiempo el interés del lector hasta el final.

Hay algo de tragedia griega, de Mediterráneo sombrío, en la historia que cuenta el autor porque parece como si el destino golpeara arbitrariamente para compensar los dones de la felicidad y del éxito con una derrota y un infortunio aún mayores. Como si quisiera eludir el progreso y mostrar el peso que sobrevive de aquella Cerdeña atrasada, sombría, amarrada al sufrimiento.

Una vida de gente trabajadora, de buenos sentimientos, de vivir discreto es lo que fabula Marcello Fois cuando sigue la existencia de la familia del herrero de Nuoro, con su aparente simpleza, pero con la enorme complejidad que se ocupa de añadir la condición humana y los azares que a lo largo del tiempo se van cruzando con ella.

Una Cerdeña tan poco aparatosa y tan discreta como la vida de los personajes a los que dedica su atención la novela es la que aparece como gran decorado y la que pone en su sitio y da sentido a cada escena. Una Cerdeña de tierra adentro, alejada del mar, de suelo reseco, de arbustos y de vides para quienes buscan recuperar el sabor mediterráneo y la atmósfera de cuando las playas, a diferencia de ahora, eran tierra yerma, de escaso valor y la vida transcurría en el interior, en los modestos pueblos donde se afincaba la población dedicada a sus quehaceres de siempre.

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martes, 17 de abril de 2018

América

América

Manuel Vilas
Círculo de Tiza, 2017
217 pp.

Nada puede decirse de América que no se haya dicho ya. Pero Manuel Vilas, en su 'América' consigue sorprender y atrapar la atención del lector con sus guiños, sus intuiciones y su aguda mirada.


Manuel Vilas
Círculo de Tiza, 2017
217 pp.





Una cubierta llena de estrellas deja bien claro que la América de la que hablamos es Norteamérica, los Estados Unidos. El autor, Manuel Vilas, escribe mirando al presente para hablarnos de una América viva y sobre todo vivida. Una América de fuerte personalidad, llena de manías y singularidades, atractiva y envidiable. Pero una América contradictoria y oscura también, que en el momento de entregar el autor al editor el libro terminado, deshoja la margarita de si mirarse al ombligo, renunciar a su virtud y elegir a Trump como presidente. Nada está escrito. Ni siquiera que América, la envidiable y estimulante América, tenga el camino claro y sepa a dónde va.

En Manuel Vilas llama la atención la forma de decir, de llegar a la idea por un camino tortuoso, sorprendente y brillante a la vez. Sus licencias cobran sentido bordeando siempre la exageración. La aproximación de Vilas a América, a su América, porque ha vivido en ella y la conoce bien, es creativa, e inesperada y contradictoria. De ahí el gozo que el lector experimenta a lo largo de su lectura.

Malabarista de ideas y de palabras, seguramente, el secreto que esconde Vilas es que es un poeta. Un poeta de verdad dedicado a la poesía, aunque para tranquilidad de los posibles lectores de su libro, lo que cuenta de esta América es pura prosa. Prosa animada, eso sí, por una singular disposición a hallar huecos y ángulos imprevistos y a hacer piruetas que son la sal y la pimienta del relato.

Los olores en América, esos sótanos de las casas americanas que aparecen en las películas para lo bueno y para lo malo, los almacenes Walmart o los lavabos de los aeropuertos son incidencias que componen la abigarrada y tantas veces divertida visión de Vilas sobre América. Pero son incidencias por las que asoman una y otra vez la literatura, la música y la capacidad creativa que tanta personalidad han dado a Norteamérica, que tanto interesan al autor y que tanto contribuyen a definir la modernidad de la cultura norteamericana. Lou Reed y David Bowie están ahí como lo está Warhol marcando su impronta en el presente americano. Y marcando también el contradictorio suceso de ver -en el momento de terminar el libro- a Trump a las puertas de la Casa Blanca.

Trump, según Vilas, lo mismo que los Simpson, ofrece al americano medio un bálsamo y un consuelo, aunque sea hiriente, para que todos sigan siendo dichosos en medio de las ruinas del capitalismo de empresa familiar. La clase media empobrecida se ve reflejada en un entorno que la invita a ser feliz arropada por los valores tradicionales. Provocador, el buceo en el alma americana que propone Vilas saca a la superficie conexiones inéditas que ayudan a comprender un país tan contradictorio. Los pueblerinos Simpson, bocazas muchas veces, añorantes del calor de la familia y en el fondo de las virtudes americanas coinciden con un fenómeno como es Trump que predica y defiende desde la realidad el mismo patrón que da vida a los entrañables personajes de la tele-serie.

Amor y rechazo destila la visión de América que nos trae Vilas. Pero sobre todo amor y reconocimiento incluso por la comida rápida que tantas reservas suscita entre los europeos. En su discurso Vilas busca un horizonte lo más amplio posible para moverse a lo largo y a lo ancho con admirable libertad. Neruda y Santa Teresa de Jesús aparecen en las páginas del libro lo mismo que Dalí y Buñuel, que se enzarzaron de mala manera en el Moma. Y lo mismo que la Coca Cola, objeto de un encendido y brillante elogio para divertimento de todos.

Nada puede decirse de América que no se haya dicho ya o se esté diciendo ahora mismo. Estrecho parece el espacio para sorprender al lector hablando del tema. Pero el hecho es que Manuel Vilas consigue sorprender y atrapar la atención con sus guiños, sus intuiciones y su aguda mirada. Seguramente, hay que repetir que su oficio de poeta lo convierte en un espectador nada habitual de la realidad y al mismo tiempo le da la llamativa soltura que desborda cada página del libro.

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jueves, 22 de marzo de 2018

Dios no vive en La Habana

Dios no vive en La Habana

Yasmina Khadra
Alianza, 2017
274 pp.

Una Cuba construida sobre la ficción y centrada en el microcosmos de un cantante en decadencia compone 'Dios no vive en La Habana', una novela ligera, fluida y que se lee de un tirón.


Yasmina Khadra
Alianza, 2017
274 pp.





No debe ser habitual que las traducciones superen a las versiones originales de los libros, pero en esta ocasión es muy probable que sea así porque el traductor, cubano, introduce ese modo de hablar tan propio de la isla del Caribe a la novela, escrita originalmente en francés, y centrada en la Habana.

Cuba es la protagonista de la historia, que nos cuenta Yasmina Khadra, y por la que no fluye nada más que la vida misma, que no es poco.

Una vida cuyos aderezos resultan cien por cien cubanos y que son, con todas las licencias de la ficción, un espejo de ese mundo tan particular como es el de Cuba en el presente.

La música, cómo no, aparece en primer plano de la mano de un artista, digamos que de segunda división, pero de éxito y que vive para ella. El curso de los acontecimientos sigue el ritmo de un país donde la burocracia se tiñe de política y de influencias marcadas por los afectos y las frustraciones. La vida cotidiana se las apaña con las penalidades de un progreso encallado en el fracaso. Una vida donde la miseria ronda por todas partes y la gente se refugia en su mecedora a la espera de verla pasar. Y el amor, ese amor caribeño, desbordante que es la luz de la vida y que contiene también sus desgarros no vaya a ser que la felicidad arruine la sombra de desconsuelo que a todo lo cubre.

Yasmina Khadra, procedente él mismo de un país castigado por la deriva del presente -Argelia- y dominado también por un partido, sino único, casi único, ha sabido captar las entrañas de esta Cuba terminal cuya población se empeña en vivir y en buscar la felicidad que sigue colándose por estrechos resquicios. Y de esta Cuba donde el ‘oficialismo’ marca las pautas del día a día sin demasiadas sorpresas porque lo más que puede esperarse de su empeño es que todo siga igual.

Son pocos los mimbres que sostienen el curso de la historia que nos cuenta el autor. Y sin embargo la intriga despega con la potente imagen de ese músico mediocre e incombustible al mismo tiempo. Yasmina Khadra juega con habilidad y demuestra que no hacen falta esos golpes de efecto a que nos tienen acostumbrados las series televisivas para armar un relato que atraiga. Suavemente, paso a paso construye una novela que se lee de un tirón, con la cabeza del lector puesta en el qué pasará y con el sabor de ese ambiente cubano que resuena al compás de su música.

Una Cuba construida sobre la ficción y centrada en el microcosmos del personaje principal de la trama compone una novela ligera y fluida. Y se convierte en un balcón desde el que asomarse a un pequeño mundo donde afloran las miserias y también las grandezas de este país extraordinario que es Cuba.

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martes, 6 de marzo de 2018

Aliapiedi ... en Dublín

Aliapiedi ... en Dublín

Alia Zuffi
Aldebarán, 2017
132 pp.

Quienes tengan en mente ir a Dublín, o no ir pero acercarse a la capital irlandesa desde el sillón de su casa, encontrarán en 'Aliapiedi... en Dublín' el mejor de los aliados.


Alia Zuffi
Aldebarán, 2017
132 pp.





Entre las distintas maneras que puede haber de viajar, una es la de ir de la mano de Alia Zuffi.

Alia escribe bien, escribe fácil, utiliza un vocabulario extenso para describir lugares, situaciones y sensaciones, sazona siempre lo que cuenta con un fondo de humor que matiza su relato, es incansable tratando de sacarle todo el jugo a cada instante y deja claro que no da un paso sin haberse informado previamente para que nada escape a su mirada.

La preparación del viaje, reconoce ella misma, es casi una obsesión, pero es también la condición para disfrutarlo y para vivirlo con toda la intensidad. En el caso que nos ocupa, además de Dublín y de una excursión a Belfast, la visita a algunos alrededores de la capital irlandesa pone un contrapunto a lo que hubiera sido un viaje demasiado urbano y desvela el deseo de no perderse nada y el anhelo constante de alcanzar un poco más allá.

El lector imagina en su lectura a Alia con un grueso cuaderno de notas apuntando continuamente cuanto encuentra, cuanto le ocurre y cuantas cosas piensa mientras camina. El suyo es un relato detallado, casi paso a paso, que sirve al lector para viajar auténticamente desde su casa porque lo que comunica Alia son sus sensaciones y reflexiones corriendo en paralelo al recorrido físico por calles, edificios y paisajes.

El hambre, el cansancio, la lluvia, esa desorientación que atrapa al viajero cuando el mapa parece ajeno a la realidad de las calles, la desolación de algunos barrios, el gozo que se respira en otros, el alivio de encontrar por fin un restaurante... conforman ese viaje al que la autora invita al lector.

El tono que emplea Alia es familiar, acoge al lector como uno más, para formar grupo con su pareja que la acompaña. Y por eso este Aliapiedi... en Dublín está lejos de ser una guía aunque pudiera serlo por la cantidad de información que contiene. O según se mire es una magnífica guía si las guías se propusieran ser amables y consideraran al lector como un amigo.

Seis días es bien poco. Es el tiempo que abarca este viaje mínimo por Irlanda que parece hecho para animar al lector con los días justos para sacarle el mejor partido a una semana corta, variada, siempre interesante y llena de cosas que hacer, y disfrutar.

Quienes tengan en mente ir a Dublín y quieran estrenarse con una sesión previa para hacerse la idea del sabor del viaje y de todo cuanto les espera una vez estén allí, lo mismo que quienes estén pensando en preparar el viaje y quieran empezar a hacer una selección de las cosas que ver o quienes quieran simplemente pasear por Dublín y más allá de Dublín desde el sillón de su casa, encontrarán en este Aliapiedi... en Dublín el mejor de los aliados.

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jueves, 22 de febrero de 2018

Seis años que cambiaron el mundo, 1985 - 1991, la caída del imperio soviético

Seis años que cambiaron el mundo, 1985 - 1991, la caída del imperio soviético

Hélène Carrère d'Encausse
Ariel, 2016
378 pp.

¿Es Rusia un nuevo país tras la caída de la Unión Soviética? "Seis años que cambiaron el mundo" da al lector las claves para entender el alcance de la desaparición de la URSS. Unas claves basadas en el formidable esfuerzo de Hélène Carrère por iluminar, desde la distancia de los años transcurridos, el acontecimiento que mayor trascendencia ha tenido en la historia reciente.

Hélène Carrère d'Encausse
Ariel, 2016
378 pp.






Rusia ya no es lo que era, ¿o sí? Para el viajero, la sombra del estado soviético sigue pesando tanto que le cuesta todavía ver el país sin pensar en el viejo régimen y en las herencias del sistema que organizó la vida de los rusos durante la mayor parte del siglo XX.

La arquitectura en las grandes ciudades de la época de Stalin, de dimensiones mastodónticas, sigue ahí y conserva una imagen que occidente lleva grabada en la memoria y ve como algo inquietante y ajeno. Pero no es sólo la arquitectura y otros residuos del comunismo que aún pueden verse en la calle. A través de la prensa o la televisión,l visitante vuelve a tener la imagen de confrontación que prevaleció durante la época de la guerra fría. Las noticias de Ucrania y de Crimea, las veladas referencias a los países del Báltico y la guerra en Siria suscitan de nuevo recuerdos del pasado.

¿Hubo verdadera ruptura y hasta dónde? ¿Qué hay detrás de la Rusia que el visitante observa y de los recelos que su nueva trayectoria generan?

Hélène Carrère es una autoridad en el conocimiento de los temas que hacen referencia a la Unión Soviética y a lo que ha quedado de ella desde su disolución en el inicio del siglo actual. Y cierra con este libro el paréntesis que abrió John Reed con aquel 'Diez días que estremecieron al mundo' donde contaba el arranque de la revolución del año diecisiete en Rusia, que iba a cambiar de arriba a abajo el país y las relaciones entre países en todo el mundo.

Hélène Carrère, con un título que hace un expresivo guiño al libro de Reed, se ocupa del final de este ciclo. Y lo hace de forma detallada, exhaustiva, contando paso a paso el complicado proceso que desmontó no sólo el complejo entramado del estado soviético sino la visión del mundo que estuvo detrás de los principales artífices del cambio y la nueva mirada que para el país entero alumbró un proceso tan inesperado como difícil.

La Rusia de hoy es el resultado de los seis años de arriesgadas iniciativas y frenéticos cambios que Hélène Carrère analiza y que pusieron fin a casi todo lo que había sido el imperio soviético.

Los diversos y complicados frentes que irremediablemente se abrieron en la lucha por abandonar el callejón sin salida donde se encontraba la URSS da pie a un relato que desvela problemas y asuntos muy diversos y que tiene nombres y apellidos -Gorbachov, Yelstin...- que han llegado hasta nosotros coloreados por la visión parcial de la prensa y por la mirada centrada en el estrecho escenario conformado por cada incidente o por cada momento.

¿Estaba la Unión Soviética realmente en un callejón sin salida? Por supuesto, nadie lo anunció en el propio país ni nadie estaba seguro de ello en occidente. Pero las élites soviéticas comprendieron que habían llegado al borde del derrumbe y el presidente Reagan algo debía sospechar cuando pisó el acelerador de la 'guerra de las galaxias' que forzó a los rusos a reconocer que no tenían recursos para sostener el pulso de la carrera de las armas. Había que dar un golpe de timón si quería evitarse una guerra civil más o menos próxima.

Gorbachov ocupa los primeros capítulos del libro con una trayectoria de luces, muy especialmente en los asuntos de política internacional, y de sombras, en el complicadísimo manejo para poner en marcha la famosa glanost y la perestroika sin que la política, los políticos, las instituciones, las repúblicas y naciones englobadas bajo el paraguas de la URSS y la sociedad entera se fueran de sus manos. Su labor gigantesca sólo podía terminar quemándolo en el curso de un proyecto de consecuencias tan enormes y dando paso a su oponente más acérrimo Boris Yelstin.

Contradiciendo la imagen más extendida en occidente, Hélène Carrère sitúa a Yelstin entre los grandes y reconoce en él al continuador de la misma política de Gorbachov, más atrevido aún, menos condicionado por el pasado, empeñado en la disolución del estado soviético y, sobre todo, en evitar que, en la nueva democracia que se estaba poniendo en marcha, el partido comunista pudiera regresar al poder y dañar los frágiles cimientos del edificio todavía en construcción.

Hélène Carrère, lo mismo que a Pedro el Grande, considera a Gorbachov y a Yelstin a la altura de los más grandes reformadores que han marcado la extensa historia de Rusia. A ellos y a algunos brillantes políticos que los acompañaron en medio de una inmensa incertidumbre se debe el florecimiento de un nuevo país que ha sabido romper con el pasado. Un país que el visitante debe aprender también a ver con nuevos ojos y a entenderlo fuera del largo paréntesis que supuso la vigencia del régimen que implantó Lenin y al que dio forma Stalin.

Seis años que cambiaron el mundo da al lector las claves para ello, basadas en un formidable esfuerzo de la autora por iluminar, desde la distancia de los años transcurridos, el acontecimiento que mayor trascendencia ha tenido en la historia reciente.

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lunes, 22 de enero de 2018

Sakura. Diccionario de la cultura japonesa

Sakura. Diccionario de la cultura japonesa

James Flath, Ana Orenga, Calos Rubio y Hiroto Ueda
Satori, 2016
321 pp.


Sakura es un diccionario para entender Japón, pero no es un diccionario cualquiera. Podría definirse como un diccionario cultural, de explicaciones cortas, de asimilación rápida y pensando más en el lector que en el complejo universo de palabras que compone el mundo japonés.


James Flath, Ana Orenga, Calos Rubio y Hiroto Ueda
Satori, 2016
321 pp.





Para que no haya confusiones, conviene insistir en que se trata de un diccionario. Un diccionario palabra a palabra de la A a la Z.

Dicho así, no parece que tenga demasiado interés hablar de él, ni que vaya a haber demasiados lectores dispuestos a prestarle atención. Lo que ocurre es que hablamos de un diccionario poco convencional que aspira, además, a ser ameno y a atraer a muchos de los que jamás prestaron atención a este género de libros.

Sakura -en japonés ‘flor de cerezo’- nace de la fascinación que Japón ejerce sobre occidente. Una cultura tan alejada de la nacida en Europa, de rasgos tan sutiles y tan opaca al mismo tiempo a los ojos de quienes la desconocen, ha generado una atracción que exige las claves para descifrarla.

Sakura no es un diccionario cualquiera. Se definiría a sí mismo como un diccionario cultural, de construcción ligera, de explicaciones cortas, de asimilación rápida, hecho con espíritu práctico y pensando más en el lector que en el complejo universo de palabras que compone el mundo japonés. Sólo figuran en él 3.400 entradas. Son pocas, porque lo que han buscado los autores son términos representativos de la cultura japonesa. Y esa selección, voluntariamente restringida, lo mismo que las definiciones, han sido consensuadas entre ellos para conseguir la máxima claridad en pocas palabras sobre conceptos no sólo complejos sino extraños o inexistentes en la cultura occidental.

Es justamente esta difícil traducción, esta realidad desconocida o ausente en nuestro mundo lo que obliga en gran parte de la literatura japonesa vertida a las lenguas occidentales a utilizar términos japoneses que no encuentran equivalente en nuestros idiomas. El diccionario del que hablamos aspira pues a situarnos en un mundo ajeno y en apariencia impermeable. Pero en un mundo que, para no desbordar al lector, no va a ser completo porque se circunscribe al Japón en el que este está interesado. De alguna manera al Japón al que se refiere el término de ‘japonismo’ que se puso de moda en la Europa de mediados del XIX. El que nace unido al sentimiento de fascinación al que se aludía más arriba.

El grueso de los términos sobre los que versa el diccionario corresponden a lo que se entiende como Japón tradicional, al Japón más popular y al que más curiosidad despierta entre los  occidentales. Sin duda hay que conceder que se trata de un Japón idealizado, que mira más al pasado que al futuro. Por eso hablamos de un diccionario cultural y no de un diccionario a secas. 

A partir de este ‘Sakura’ sin duda los autores -dos españoles, un inglés y un japonés, formando un equipo diseñado para abarcar un universo conceptual y lingüístico lo más amplio posible- deberán plantearse en algún momento extender su elaborado trabajo a un espacio de tiempo más actual.

Cumplida la misión de guiarnos por los términos del pasado, habrá que pensar en un presente en el que quepan, por poner un ejemplo, los términos de la cultura pop que en Japón se ha desarrollado con señas de identidad muy marcadas y que necesita, lo mismo que necesitaba el Japón de las gheisas, claves adecuadas que nos ayuden a descifrar.

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